
En el color amarillo de una tarde, te encontré sentado sobre aquéllas escaleras. Me miraste y no me reconociste. Caminé mucho en busca de vos.... Y entre sonrisas, palabras perdidas y besos rematados, perdí también tu mirada. Finalmente volví a encontrarte otro día a orillas del río, escuchabas correr el agua, perdido entre un pensamiento y otro. Me senté a tu lado, me miraste y me sonreíste, fue entonces cuando me reconociste, fue entonces cuando existí.
3 comentarios:
Hermosas líneas y bellas palabras.
Un saludo
y yo me estoy volviendo loco con tu cara en la barra lateral... por fvaor sacá esa foto que me temo nunca mas poder apagar mi ordenata...
gracias sin tierra, por tu comentario. un beso
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